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AFIP y el Ministerio de Industria deberían conversar sobre la doble tributación internacional

agosto 4, 2010

Tema aburrido y complejo si los hay el de la “doble imposición”, pero muy importante para el comercio de servicios,  actividad en la que Argentina está logrando generar cientos de miles de empleos calificados y un ingreso de divisas no despreciable.

El Ministerio de Industria de la Nación (Débora Giorgi) lo entendió correctamente y anunció hace dos meses que está trabajando en un proyecto que reduciría los inconvenientes que las empresas argentinas encuentran cuando venden servicios o propiedad intelectual (software, contenidos de TV, publicidades, etcétera). Ocurre que todos los países, en mayor o menor medida, obligan a sus contribuyentes a que, cuando deban pagar por servicios prestados por firmas no residentes en su territorio, les retengan un porcentaje del monto de la factura y lo depositen en la DGI respectiva, en concepto de impuesto sobre la renta (o Ganancias, como sería en Argentina).  Esos porcentajes llegan a superar el 30% de la operación en algunos casos (por ejemplo, México)  lo cual representa claramente una barrera al comercio de servicios porque encarece, y mucho, el precio del exportador. Para atenuar este obstáculo se firman los convenios bilaterales para evitar la doble imposición, que según el caso determinan topes al porcentaje de retención o bien acuerdan que la exportación tribute sólo en uno de los dos países involucrados.

Ahora bien, los convenios de doble imposición no resuelven del todo el problema (sería largo de explicar) y además no tenemos convenios firmados con todo el mundo (recordemos que son bilaterales). Por eso la iniciativa que tomó el ministerio de Giorgi.

Lo sorprendente no es que esta semana se haya informado que la AFIP analiza seriamente los efectos de los convenios vigentes, con vistas a eliminar aquellos que impliquen pérdida significativa de recaudación para la Argentina.  Lo sorprendente es que la noticia parece ignorar que los convenios de este tipo sirven para promover el comercio de servicios, ya que se refiere únicamente al flujo de inversiones.

Es cierto que, aún considerando inversiones + comercio de servicios, algunos de esos convenios son históricamente negativos (en beneficios económicos) para Argentina. Tradicionalmente, es el caso de los convenios con los países desarrollados, a los cuales los servicios que les exportamos son casi nulos comparados con los ingresos que ellos obtienen en nuestro país con las inversiones y con sus exportaciones de servicios (aquí entran, entre otros items interesantes, las regalías por licencias de software así como por las películas, programas de TV y todo su merchandising).

Pero con otros países con los que tenemos convenios, como Brasil, Chile o Bolivia la relación es más pareja y Argentina tiene mucho terreno por conquistar con sus servicios.

De ahí que sería interesante que el Ministerio de Industria y AFIP conversen acerca de la tributación internacional, no vaya a pasar que al mismo tiempo que un organismo  intenta comenzar a promover modestamente las exportaciones de un sector,  otra área del Estado tome una medida que les ponga un obstáculo insalvalble… (de golpe me vino a la cabeza la palabra “carnes”).

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